Este es el primero que dediqué a mi hermana. Es pésimo saber que la gente tiene que partir a otros espacios fuera del cuerpo humano para comenzarle a dedicarle escritos como estos. Pero bueno, así es la vida, y amo a mi hermana, en donde quiera que ahora se encuentre.
Bajas mareas de sangre intoxicada
renuevan a intervalos
las labores del olvido y el recuerdo.
Porque ya no sé si estuviste en la lucidez
o en la vigilia de mis sueños.
Y mi mano ya no encontrará cabida
en las tuyas que ahora son joven memoria
de cenizas encriptadas en una cajita.
Puesto que las ciudades imposibles
ahora serán más imposibles que nunca,
y sus banquetas ya no registrarán nunca tus pasos,
ahora eres parte de mi cielo protector
que caminamos tantas veces unidos bajo un mismo canto.
El eco de los lugares
que estuvimos siempre a un mismo lado
será el réquiem sinfonía
atravesado de dolor y blancas sonrisas,
trayendo a cuenta los momentos
en que estuvimos dimensionalmente atravesados.
Tiempos en que fuiste colibrí
y yo el oso de la tregua en la temporada abierta,
en que los cazadores no se atrevieron a interrumpir
nuestro camino,
nuestros pasos.
Hasta pronto mi pequeña, se ha roto todo límite;
vuelas en altas y blancas mareas,
el cielo ahora te acoge en sus brazos.
Miércoles 28 de febrero de 2007
sábado, 23 de febrero de 2008
martes, 2 de octubre de 2007
Días de cuento bajo cero
El oso alado en el museo del prado
yace ante los ojos inmunes de una estatua,
como la esposa de un sueño congelado.
Los días detenidos y a cuentagotas
pasan como brisa mientras duerme
la siesta del tiempo, el final y la llegada.
El hombre es la manipulación expresa,
el ejemplo de la maldad
llevada a términos de la perfecta ecuación.
La mujer y la promesa,
la tácita ilusión, sistemática rudeza,
del que marca los días en la pared de su prisión.
yace ante los ojos inmunes de una estatua,
como la esposa de un sueño congelado.
Los días detenidos y a cuentagotas
pasan como brisa mientras duerme
la siesta del tiempo, el final y la llegada.
El hombre es la manipulación expresa,
el ejemplo de la maldad
llevada a términos de la perfecta ecuación.
La mujer y la promesa,
la tácita ilusión, sistemática rudeza,
del que marca los días en la pared de su prisión.
julio 6 de 2oo6
180º
Y aquí otro dizque poema bastante básico pero no por eso menos chingonamente maleta. Al parecer vio la luz en marzo de 2006.
180º
Primero fue la bruma y sus siete melodías,
después vinieron nubes
y al final monotonía.
Fue en la noche mi refugio,
una tregua para recordar a Dios;
fueron treinta días de Junio
y en el treinta y uno no estuviste tú.
Los cuervos hicieron su nido
en mi casa del árbol fantasma,
pintaron de negro los bosques
y con ellos se largó la calma.
Fue el ocaso la respuesta a mi vida sin plegarias,
triste tiempo conjugado;
nueve abriles sin mañanas.
Pasó la tempestad,
el cielo volvió a teñirse de estrellas;
regresó lo que parecía luz
y tu luz no volvió con ella.
180º
Primero fue la bruma y sus siete melodías,
después vinieron nubes
y al final monotonía.
Fue en la noche mi refugio,
una tregua para recordar a Dios;
fueron treinta días de Junio
y en el treinta y uno no estuviste tú.
Los cuervos hicieron su nido
en mi casa del árbol fantasma,
pintaron de negro los bosques
y con ellos se largó la calma.
Fue el ocaso la respuesta a mi vida sin plegarias,
triste tiempo conjugado;
nueve abriles sin mañanas.
Pasó la tempestad,
el cielo volvió a teñirse de estrellas;
regresó lo que parecía luz
y tu luz no volvió con ella.
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