La marea baja de la nostalgia va mojando
con una turbia y dulce calma
la osamenta del amor que nos conjuramos.
Nuestra piel se va alejando del nombre compartido.
Comenzamos a ver la radiografía más clara.
Se apaga la luz. Sabemos reconocer nuestros aromas
a través del tiempo muerto.
Existen brasas que se resisten a la gris y atroz
eternidad de su condición ceniza.
martes, 6 de marzo de 2012
sábado, 25 de febrero de 2012
Declaración de lo que muere
Y yo jugaba a estar vivo,
mientras tú, en la pantalla de tus ojos,
exponías el asombro de sentir la náusea
irremediable de luz que fue estar
tan expuestamente viva. Desde esa perspectiva tuya,
con un amor tan desnudo que de tan claro
enseñaba hasta los huesos y la sencillez
que no alcanzan a describir las palabras.
Conjugados en silencio
fuimos verbos taciturnos.
Como sierpes reptantes, nuestras almas,
fueron recorriendo largos senderos de silencio,
al igual que fueron siendo una larga anticipación
de lo que sería, el final
de nuestro bosque de cometas caídos.
mientras tú, en la pantalla de tus ojos,
exponías el asombro de sentir la náusea
irremediable de luz que fue estar
tan expuestamente viva. Desde esa perspectiva tuya,
con un amor tan desnudo que de tan claro
enseñaba hasta los huesos y la sencillez
que no alcanzan a describir las palabras.
Conjugados en silencio
fuimos verbos taciturnos.
Como sierpes reptantes, nuestras almas,
fueron recorriendo largos senderos de silencio,
al igual que fueron siendo una larga anticipación
de lo que sería, el final
de nuestro bosque de cometas caídos.
Contradicción de la luz
Nunca te lo dije pero
la sombra también sueña con la carne,
y la luz
lleva medusas de nieve
haciendo escaramuzas,
colisionando a muerte
en las paredes de sus venas,
pidiendo panes con veneno,
pidiendo ser, en algún momento,
el disfraz que oculte
su insoportable levedad de estar,
o de seguir
incansablemente siendo.
la sombra también sueña con la carne,
y la luz
lleva medusas de nieve
haciendo escaramuzas,
colisionando a muerte
en las paredes de sus venas,
pidiendo panes con veneno,
pidiendo ser, en algún momento,
el disfraz que oculte
su insoportable levedad de estar,
o de seguir
incansablemente siendo.
lunes, 23 de enero de 2012
Petición para antes de dormir
No sé qué sea la vida mañana.
Necesito tu voz poesía,
necesito tu instante roto y suspendido
en que eres sueño y otra vez sonido.
Necesito la mentira dulce,
el momento fatuo en que me tomes
otra vez de la mano, para borrar,
para intentar borrar, entre los dos,
lo que no supimos.
Necesito tu voz poesía,
necesito tu instante roto y suspendido
en que eres sueño y otra vez sonido.
Necesito la mentira dulce,
el momento fatuo en que me tomes
otra vez de la mano, para borrar,
para intentar borrar, entre los dos,
lo que no supimos.
jueves, 12 de enero de 2012
Me negarás tres veces
Me alejo de la pluma y tal vez sea por respeto
de no dar a este silencio una corona de papel mojado.
Me acerco a escondidas, sin que escuchen las musas
que no están, que se marcharon...
que me he puesto a fraguar artificios,
sin permiso, sin razón, o fuego del corazón convocado.
Si ellas que saben interpretar
mi quehacer entre sombras y húmeda pólvora.
Si ellas que son una con mi temor, con mi pudor
y mis pecados. Si ellas que miran con recelo y saben
que apostar a mí es como apostar a las carreras
a la osamenta de un caballo...
Si ellas que saben que no estoy, pero que...
permanezco como las noches necias
cuando soy negado.
de no dar a este silencio una corona de papel mojado.
Me acerco a escondidas, sin que escuchen las musas
que no están, que se marcharon...
que me he puesto a fraguar artificios,
sin permiso, sin razón, o fuego del corazón convocado.
Si ellas que saben interpretar
mi quehacer entre sombras y húmeda pólvora.
Si ellas que son una con mi temor, con mi pudor
y mis pecados. Si ellas que miran con recelo y saben
que apostar a mí es como apostar a las carreras
a la osamenta de un caballo...
Si ellas que saben que no estoy, pero que...
permanezco como las noches necias
cuando soy negado.
lunes, 22 de noviembre de 2010
Un amor a pesar del amor
Debajo de la piel mi corazón te guarda,
esconde las cinco letras de tu nombre
y al fluir la sangre, la pulsación latente
ilumina cada noche, el sendero en que
contigo ya no soy un ser tan solo.
Hemos agredido la labor
de contemplar a solas
nuestras sombras, la noche
sobre la que caminamos.
Hemos transgredido la
simple barrera del amor mundano...
Tu desnudez tiene un aroma,
un sonar, un sonido,
eres una extensión de todo
lo que me nombra.
Sabes y conoces la mirada
del niño en el acantilado que separa
nuestros insignificantes planetas;
Una órbita cada noche nos acerca...
Amor es también este magnetismo
que a otros ha dado
por llamar costumbre.
Nos hemos comido las migajas
pues en cierta forma conocemos el camino.
Y cerramos los ojos para flotar
e invadir nuestros pensamientos,
dar momento a que me pienses
y tu mirada, por encima de mis ojos cerrados,
marque la pauta en que de noche,
un silente canto sonoro, llegue a los bosques
de nuestra luna, a tatuar la extraña nomenclatura
del pacto que nos une.
Te comparto mi amor que también es mi furia,
mi forma de llamarte a través de las estancias oscuras
de nuestros misterios y los espacios aéreos
que no podrán sortear, nuestras alas de mármol quebrado.
Te comparto mi muerte diaria, mi sonrisa,
rosa de pólvora, el entendimiento y la negación
de las verdades: toda sombra es relativa.
Y esta frase que apenas pronunciada
se desvanece en el olvido y gracia
de lo que es efímero: Te amo Nuria.
esconde las cinco letras de tu nombre
y al fluir la sangre, la pulsación latente
ilumina cada noche, el sendero en que
contigo ya no soy un ser tan solo.
Hemos agredido la labor
de contemplar a solas
nuestras sombras, la noche
sobre la que caminamos.
Hemos transgredido la
simple barrera del amor mundano...
Tu desnudez tiene un aroma,
un sonar, un sonido,
eres una extensión de todo
lo que me nombra.
Sabes y conoces la mirada
del niño en el acantilado que separa
nuestros insignificantes planetas;
Una órbita cada noche nos acerca...
Amor es también este magnetismo
que a otros ha dado
por llamar costumbre.
Nos hemos comido las migajas
pues en cierta forma conocemos el camino.
Y cerramos los ojos para flotar
e invadir nuestros pensamientos,
dar momento a que me pienses
y tu mirada, por encima de mis ojos cerrados,
marque la pauta en que de noche,
un silente canto sonoro, llegue a los bosques
de nuestra luna, a tatuar la extraña nomenclatura
del pacto que nos une.
Te comparto mi amor que también es mi furia,
mi forma de llamarte a través de las estancias oscuras
de nuestros misterios y los espacios aéreos
que no podrán sortear, nuestras alas de mármol quebrado.
Te comparto mi muerte diaria, mi sonrisa,
rosa de pólvora, el entendimiento y la negación
de las verdades: toda sombra es relativa.
Y esta frase que apenas pronunciada
se desvanece en el olvido y gracia
de lo que es efímero: Te amo Nuria.
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